«El consumo de Fideos crece como refugio ante la caída del poder adquisitivo»
El impacto de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios consolidaron un cambio drástico en las conductas de consumo de los hogares argentinos. Ante la necesidad de achicar gastos, la demanda de fideos secos —un clásico de la mesa familiar— experimenta un crecimiento constante debido a su condición de alimento económico, accesible y altamente rendidor.
El fenómeno responde a una estrategia de supervivencia económica conocida como «efecto sustitución». A medida que las familias se ven obligadas a recortar el consumo de proteínas animales, lácteos y productos frescos por sus elevados costos, vuelven a las bases de la pirámide alimenticia. En este escenario, las pastas secas, el arroz y la polenta ganan terreno en las góndolas como los principales recursos para garantizar el plato diario.
Marcas propias y el factor importación
El bolsillo manda y las dinámicas de compra dentro de los supermercados también se transformaron:
- Segundas y terceras marcas: Los consumidores abandonan las firmas tradicionales y optan por opciones más económicas o marcas propias de las cadenas de supermercados.
- Competencia extranjera: La mayor presencia de productos importados en los centros de distribución presiona los precios a la baja, ofreciendo alternativas de bajo costo que los compradores aprovechan de inmediato.
- Rendimiento por porción: El fideo seco se impone sobre otros alimentos procesados debido a su facilidad de almacenamiento y a su capacidad para alimentar a más integrantes del hogar con un presupuesto mínimo.
La tendencia refleja la radiografía de un consumo debilitado, donde la elección de los alimentos ya no se define por la preferencia, sino por el rendimiento estricto de cada peso disponible.
