Gonzalo García Estebarena «El futuro empresarial»
Las grandes estructuras corporativas y las extensas plantillas de empleados en relación de dependencia tienen los días contados, o al menos así lo proyecta el ecosistema tecnológico global. Durante su exposición en la Gala de Endeavor Uruguay, Gonzalo García Estebarena, CEO de Despegar, lanzó una contundente predicción sobre el impacto de la tecnología en el diseño organizacional: “La empresa del futuro va a ser un CEO acompañado por agentes de Inteligencia Artificial (IA)” [Gala Endeavor].
Para el ejecutivo, el paradigma del empleo tradicional y las megaestructuras corporativas terminarán pareciendo una «anomalía histórica» frente al avance de la automatización inteligente. García Estebarena argumentó que la IA actual ya iguala o supera la especialización humana en múltiples áreas, lo que reduce drásticamente la cantidad de personal necesario para operar una compañía con alcance global.
El caso SOFIA: un asistente que vende más que 400 tiendas
Lejos de plantearlo como una hipótesis teórica, el líder de Despegar sustentó su visión con la propia experiencia de la agencia de viajes. Mencionó el éxito de SOFIA, el asistente de viajes basado en IA de la firma, cuya capacidad de conversión y personalización ya superó el volumen de ventas combinado de 400 tiendas físicas de la compañía. Este hito demuestra cómo los agentes virtuales pueden absorber tareas operativas y comerciales de alta complejidad a una fracción del costo y con disponibilidad absoluta.
Sin embargo, esta transformación no anula el rol humano, sino que lo redefine. De acuerdo con el empresario, el verdadero valor de los futuros líderes no residirá en la ejecución técnica, sino en cinco habilidades blandas fundamentales: el gusto (criterio estético y de producto), la agencia (capacidad de iniciativa), la distribución, la resiliencia y la orquestación, entendida como la destreza para coordinar y hacer sinergia entre los diferentes sistemas de IA.
Democratización desde el Cono Sur
Finalmente, García Estebarena destacó que este nuevo orden empresarial representa una oportunidad histórica para los ecosistemas emergentes de la región. Al no requerir de un capital humano masivo ni de infraestructuras colosales, la descentralización geográfica se vuelve un hecho: hoy es perfectamente posible fundar y escalar una compañía disruptiva a nivel global desde Uruguay o cualquier rincón de América Latina, compitiendo de igual a igual con Silicon Valley.
